Antes de todo esto, tu trabajo era meter billetes viejos en una trituradora. Diez millones de dólares cada noche, por 17 $ la hora. Tres años después te diste cuenta de algo: nadie comprueba el dinero, solo el peso. Y el papel cortado del tamaño de un billete pesa lo mismo.
Para destruir dinero hacen falta dos firmas: la tuya y la de Walt. Un martes, Walt no vino. Vino un desconocido que no se sentó: solo miró. Hiciste el cambio igualmente, el dinero a la basura y el papel a la trituradora. Lo vio todo. Y firmó igualmente. Te quedaste con la copia amarilla.
Hoy, el 57% perdonasteis a Dre: el caso sigue abierto y la bolsa 2 se ha perdido para siempre. Le mandaste su cadena por correo, sin nota; nunca la recibió. En tu carné nuevo pone Nico. Y a las 4:00, en la basura, alguien te ha dejado una bolsa: quiere la mitad.